Me convierto jodidamente insoportable cada vez que trato tener todo lo que me rodea bajo control. No quiero sufrir, pero se me da mal fingir. Por eso, cuando parece que estoy bien, estoy realmente bien, y cuando piensan que me encuentro mal, suelo estar bastante descompuesta por dentro y no hago caso a nada que me rodee, tan solo a mí misma. Es un trastorno obsesivo, una necesidad de tener todos los minuciosos pasos y acciones bajo control, en la palma de mi mano. No soporto que se me vaya la situación de las manos.
*
Y aquí dejo una canción que no tiene nada que ver con la entrada:
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada